martes, 25 de noviembre de 2014

UNA NUEVA VIDA, EN UN NUEVO MUNDO

Gabriela, una chica de tan solo 8 años estaba haciendo las maletas para marcharse con su madre, Juana, y su hermana de 6, Mónica, a España. Hacia mucho tiempo que su madre llevaba planeándolo, porque no vivían demasiado bien el Venezuela.
Las dos chicas se fueron a despedir de todos los amigos que tenían allí, de la escuela, del barrio… Ellas no querían marcharse, pero la madre creía que era la decisión correcta.
Una vez preparadas, vino el camión para llevarse todos los muebles, y llevarlos en barco hasta Barcelona.
Después de toda la carga, cogieron un taxi para que les llevara al aeropuerto de Venezuela.
En el taxi, las dos niñas pensaban en lo que pasaría. El viaje se les hizo un poco largo.
Una vez en el aeropuerto, un señor les acompañó a facturar las maletas, ya que llevaban muchas porque se mudaban. Una vez hecha la facturación, fueron al control de seguridad, para ya entrar en el avión. Antes de pasar, el señor que les acompañaba se despidió. Resulta que tuvieron que estar allí 15 minutos porque todo el rato pitaba la alarma del control. Al pasar los 15 minutos, por fin pudieron pasar. ¡La maquina estaba estropeada!
Entraron en el avión, no había casi nadie, ya que fueron con bastante tiempo de antelación para evitar problemas, y no perderlo.
Las dos chicas estaban nerviosas por que tenían ganas de vivir en Barcelona, pero por otra parte tenían pena de dejar su lugar natal. Les esperaba un viaje bastante largo de 12 horas como mínimo.

Por otro lado, yo, Cesar, estoy muy estresado. Llevo meses sin ver a mi mujer y mis hijas, y hoy por fin puedo volver para estar con ellas para siempre. Desde hace un par de años que vivo en Perú, y cada mes voy a Venezuela para ver a mi familia. Así que cojo todas las maletas y objetos personales, cierro la puerta de casa y voy camino al aeropuerto.
Cuando llego allí no ocurre ningún problema para pasar el control y subir al avión. Una vez allí me pongo muy nervioso por lo que me espera, aunque todavía tengo que pasar por Madrid para luego coger otro hasta Barcelona. Por un momento pienso que todo es fruto de mi imaginación, porque hace tanto tiempo que no las veo…  

Una vez allí, en Barcelona, me dirijo a la casa que habíamos comprado unas semanas antes. Allí nos instalaremos los cuatro.
Ahora me dirijo al aeropuerto para encontrarme con el resto de la familia, y solo puedo pensar en ellas. Pido un taxi y le pido se dirija a el Aeropuerto. ¡¡Qué nervios!!

Una vez el avión aterrizó las tres estaban muy nerviosas. no sabían lo que pasaría a partir de aquel momento en que empezarían una nueva vida en otro país.
Al salir del avión, fueron a buscar las maletas. Estaban muy excitadas y las hijas deseaban ver a su padre con mucha ansia. Cuando salieron todas estaban muy preocupadas porque
no encontraban a César.

Cuando llegué al aeropuerto no encontraba a las chicas... hasta que aparecieron de la nada.

-¡Estáis muy guapas todas! -digo César sorprendido - ¡y también muy altas!
-¡Papá!- Gritaban Gabriela y Mónica, emocionadas- ¡Papá!
-¡César!- Exclamó Juana
-¡Juana!- Dijo Cesar, dándole un gran abrazo- ¿Que tal estás?
-¡¡Muy emocionada!!- Le contestó su mujer.

Las hijas, mientras tanto se habían ido a mirar las tiendas que había por la zona

-¿Vamos a coger un taxi? - preguntó cesar -
- ¡Si!- Contestaron todas
- ¿Tenéis ganas de empezar una nueva vida?- Les dijo Cesar, mientras abría la puerta de un taxi
Todas entraron dentro del coche que les llevaría a su futura casa. Las niñas miraban por la ventana del vehículo muy contentas.
Una vez llegaron a su destino, la nueva casa en la que vivirían, empezaron a deshacer las maletas y se instalaron cómodamente. Como era tarde y estaban todos muy cansados por el largo viaje. Desde ese momento empezaron a vivir nuevas experiencias.
César encontró trabajo de ayudante en un restaurante y Juana empezó a dar clases particulares.
Las niñas fueron a una escuela pública donde hicieron muchas amistades.

Creo que ha sido una buena decisión de empezar una nueva vida todos juntos en Barcelona. Actualmente, yo, César, he abierto un restaurante en Barcelona, de momento tiene bastante éxito y espero que siga así. Por otra parte Juana esta bastante ocupada con las clases particulares ya que, poco a poco, van aumentando sus alumnos.

Todas estamos muy contentas de haber emigrado a Barcelona- explica Gabriela- porque tenemos más tiempo para estar con nuestro padre y porque hay muchas cosas que en Venezuela no teníamos.

Fin



De Judit Pérez, Marta Moro y Núria Gil

LA DECISIÓN DE MINHO


Minho era un joven de 16 años que vivía en Buenos Aires. Era chino y adoptado. Lo único que sabía de sus padres biológicos era que vivían en Italia y trabajaban como ejecutivos del Gobierno. Sus padres adoptivos le habían dicho que había sido dado en adopción porque la política de natalidad correspondiente en Italia era la de tener un solo hijo si pertenecías al Gobierno, para que dichos padres pudieran dedicarse plenamente a su trabajo. Él, sin embargo no creía que fuera del todo cierto, básicamente porque el que solía decirlo era su padre, con el que no solía llevarse muy bien, mientras su madre se quedaba callada mirando un punto perdido en el horizonte.
   Toda esta situación fue causada por la Tercera Guerra Mundial que cambió todo el sistema de funcionamiento del Gobierno creando uno que sirviera para todo el planeta. Gran parte de la humanidad tenía esperanzas de que con esta guerra se solucionaran los problemas entre países y culturas, pero no fue así. Al hacer uso de bombas nucleares y de hidrógeno el mundo quedó parcialmente destruido y los problemas entre países y culturas se incrementaron ya que las leyes diferenciaban entre cargos sociales y países de manera muy drástica.
   Políticos y científicos se reunieron y argumentaron la idea de vivir en otros planetas, un proyecto antiguo olvidado desde la guerra. Mientras unos aprobaron la idea otros la rechazaron. Minho estaba a favor de irse y su padre opinaba todo lo contrario. Si no era lo suficientemente difícil recuperarse de una gran guerra, ahora la sociedad se dividía en dos grandes grupos: los que querían irse y los que no. Por lo que un pequeño grupo de ejecutivos decidió hacer la prueba del viaje para convencer a la gente que estaba en contra y lograr evacuar a los que estaban a favor. Lo que Minho no sabía es que sus padres biológicos formaban parte de ese grupo de emprendedores osados de creencias abnegadas.
   Minho no sabía que hacer: si huir y unirse a los ovyiveros, viajeros del OVYI (Objeto Volador Ya Identificado), o quedarse con su madre adoptiva, la única que lo quería y lo comprendía. Mientras que Minho estaba lleno de dudas, el destino que no siempre es afable decidió por él. Su madre enfermó muy gravemente y al poco tiempo murió.
   Entonces Minho huyó de casa, pues no soportaba la idea de convivir solo con su padre. Corriendo por callejones oscuros y sucios se encontró a un perro perdido y lo llamó Alby. Este simpático animal le aporto seguridad, compañía y felicidad; cualidades que le fueron útiles en los tiempos oscuros que transcurrían.
   Al llegar la negra noche, mientras buscaba un lugar para refugiarse en las frías calles de la ciudad, notó que alguien lo seguía de cerca. Intentó despistarlo pero no lo consiguió. En una esquina notó una sombra sobre él y, de repente, todo se volvió oscuro.
 
-Aún no sabemos cuándo despertará- dice la voz de un hombre.
-¿Está muy gravemente herido?, -dice una voz femenina- ¿con que lo atacaste?
Una segunda voz masculina, mucho más grave que la primera, responde: -Simplemente lo golpeé fuertemente con un bate. ¡Ni que fuera de hierro, si no seguro que no despierta!
-Alberto, ¡por favor! ¡No seas tan insensible!- Exclama la mujer muy enojada. El hombre llamado Alberto debe haberse ofendido pues no ha dado respuesta.
   Escucho que la puerta se abre y oigo un par de pasos entrar, el amo al que pertenecen anuncia: -Deberíais iros, el paciente debe descansar.- Supongo que la persona que ha hablado es un médico ya que ha usado el término “paciente”, así que debo de estar en un hospital y lastimado de alguna forma. Las personas que hablaban también han mencionado algo semejante y un ataque. Ahora que me parece estar más consciente, empiezo a notar unas punzadas en el lado derecho de la cabeza, debe de ser donde me golpearon.
   La puerta se cierra. Abro los ojos y examino el lugar. Estoy en una habitación cuadrada, las paredes, el suelo y el techo son blancos al igual que el juego de sabanas que viste mi cama. Me veo reflejado en un espejo situado en la pared más próxima. Me levantó y voy hacia este. El espejo revela la imagen de un chico joven, asiático, alto y atlético. Tiene el pelo negro, liso y despeinado. Sus ojos son oscuros de un tono marrón. Va vestido con una bata blanca de ingresado. Me reconozco, mientras me miro al espejo veo que se acerca un cachorro dálmata, es Alby el perro que encontré en la calle.
   Poco a poco mis pensamientos se van ordenando y empiezo a recordar lo que qué ha pasado. Había huido de mi padre, estaba oscureciendo y un hombre que me seguía me golpeó. No sé si la gente que me ha traído aquí es buena o mala, ¿pertenecen al grupo a favor de abandonar la Tierra, o al de quedarse? Como no lo sé decido escaparme y emprender la búsqueda para llegar a Italia y reunirme con mis padres.
   Miro por la ventana, veo la ciudad de Buenos Aires con sus edificios destruidos como ya era común. Está saliendo el sol y parece haber llovido por la noche. No veo a nadie así que recojo mi ropa, situada al borde de mi cama, me visto y cojo a Alby. Abro la ventana y miro hacia abajo. Parece que he tenido suerte pues debo estar en el primer piso y en el suelo hay un arbusto. Abrazo fuertemente al cachorrito y me precipito al vacío. Aterrizo sin problemas, me levanto y echo a correr.
   Luego, paro para tomar aire y veo un trozo de papel escrito en el suelo, lo cojo y empiezo a leerlo. Después de unas líneas identifico el nombre de mis padres y me fijo en la fotografía. ¡Me parezco mucho a mi padre! La hoja, que ahora identifico como la parte de un periódico, explica que mis padres participarán en el proyecto del OVYI, así que guardo el papel, cambio de planes y me dirijo al ovyipuerto. Empiezo a seguir las pocas señales que aún siguen en pie e indican como llegar, cuando mi estómago empieza a suplicar. Palpo mis bolsillos en busca de dinero o algo envuelto que sea comestible. Encuentro unos caramelos y me los como. No sacian mi hambre pero por ahora bastará.
   Reanudo mi trayecto y no paro hasta llegar a mi destino. Hay una cola inmensa y temo no poder entrar. El tiempo va pasando lentamente y detrás de mí se va reuniendo más gente. El sol empieza a ponerse, reviso la hoja de periódico y me aseguro de la hora a la que van a partir. Dice que marcharan a las 19h. Me pongo nervioso porque falta poco para la salida y aún no he subido. Parece ser que hay problemas con alguien más adelante.
   La fila sigue decreciendo por delante y pronto llega mi turno. Me piden la documentación, pero como no la llevo pido que me identifiquen con el lector de huellas, una máquina que te reconoce mediante tu huella dactilar. Lo hacen y me dejan subir a bordo. Dentro me reciben un hombre y una mujer, altos, delgados y de cabellos oscuros. La mujer es europea y de rasgos mediterráneos mientras que el hombre, es de aspecto asiático, se me parece. Saco la hoja y compruebo la fotografía… Son las mismas personas, ¡mis padres!
   Llevado por la euforia y la emoción no puedo evitar preguntarles si son los señores Lee y cuando les digo que soy Minho, me reconocen. Mi madre se echa a llorar y todos nos fundimos en un fuerte abrazo. Me llevan con mi hermano Ki y mientras esperamos para despegar les narro mis aventuras. Alby mueve la colita, percibe mi alegría. Lo siento en mi regazo y me ato el cinturón.
   El OVYI despega. Al elevarse dejo atrás el planeta Tierra, donde millones de personas han vivido en otros tiempos mejores y me dirijo hacia un futuro incierto en el que habrá que empezar de nuevo. Aunque no sé qué me encontraré, ahora estoy con mi familia para afrontarlo todos unidos.

Natàlia Cortada, Júlia Vizcaino, Sabrina Gutiérrez y María Eugenia Bersztein.

Historia de tres nuevos amigos



Esta es la historia de unos amigos que se conocieron gracias a un trabajo que les ofrecieron en Barcelona (Catalunya). Uno era Juan, que era de Andalucía, otro era Saur, del País Vasco y la otra era Marina, de Mallorca. Los tres viajaron a Barcelona porque los habían aceptado en un puesto de trabajo de arquitectura en un prestigioso despacho de un famoso arquitecto llamado Norman Foster. Este famoso arquitecto estaba trabajando en un proyecto de modernización del “Camp Nou”, el campo del Fútbol Club Barcelona. Los tres estaban muy ilusionados y contentos, porque trabajarían con Norman.

El primer día de trabajo, Saur llegó tarde al despacho, pero la secretaria, que se llamaba Sophie, le dejó entrar. Se reunieron los tres en el despacho de Norman. Al cabo de media hora Norman entró por la puerta, se sentó en su silla y les empezó a explicar las normas del despacho y cómo sería el día a día del trabajo y el proyecto de modernización del campo, aparte de eso les explicó su sueldo y el tanto por ciento que iban a cobrar por su trabajo. Después de la reunión se fueron cada uno a su casa. Saur acompañó a Marina a su casa y se hicieron amigos. De camino hacia casa estuvieron hablando sobre su familia, sus antiguos hogares, lo que dejaron atrás, etc.

Al día siguiente empezarían a trabajar en el plano del campo. Tuvieron que ir al “Camp Nou” para estudiar la estructura y otras cosas. Fue una experiencia inolvidable, ya que ninguno de ellos habían ido jamás allí.

Unos días después ya habían empezado el proyecto, todos echaban de menos sus familias, pero Saur y Marina empezaron una relación amorosa. A Juan no le importaba mucho esa relación, sin embargo cuando quedaban los tres, él se sentía como rechazado, pero su mayor objetivo era hacerse un hueco entre los mejores arquitectos del momento, y esa era su oportunidad.

Al cabo de mucho tiempo ya habían acabado el proyecto, ya estaban listos para la fase final. Fueron al Camp Nou a empezar la construcción. Marina resbaló por una de las barandillas y se apoyó sobre Saur para mantener el equilibrio. Él se cayó por una de las escaleras y se rompió el pie. Fueron al hospital inmediatamente para que lo ingresaran en urgencias. Marina estaba llorando y muy preocupada porque sabía que había sido culpa suya, mientras que Juan la consolaba. El doctor les dijo que estaría unos días en urgencias. Volvieron al despacho y completaron el proyecto por Saur.

Al acabar el trabajo, ya era verano. Juan volvió a Andalucía y más tarde se fue a Bélgica para contribuir en otro proyecto de Norman. Marina y Saur se quedaron a vivir a Barcelona y se casaron más tarde (Juan fue invitado a la boda, al igual que Norman). Y todos fueron 

Laura Fernández, Ferran Larraz y Carolina Camps


lunes, 24 de noviembre de 2014

UN MOMENTO INOLVIDABLE

UN MOMENTO INOLVIDABLE

Pablo y yo estábamos hablando por teléfono sobre mi llegada a México para empezar nuestra carrera profesional en una gran Universidad.

- Hola Pablo, estoy a punto de embarcar. ¡Llegaré sobre las diez a México! No te olvides de venir a buscarme.
- Te esperaré en el Starbucks del aeropuerto, nos vemos después, ¡que vaya bien!

Javier estaba nervioso porque era el primer avión en el que se montaba. Se sentía nervioso y empezó a temblar. A su lado se sentó una chica muy guapa de ojos marrón claro, blanca de piel, pelo largo, alta y delgada. 
Lo notó bastante nervioso y le preguntó si le pasaba algo. Entonces él le empezó a explicar que era la primera vez que subía a un avión y que tenia algo de pánico. Ella le ofreció un chicle y le dijo que se relajara, que no pasaría nada. Ambos empezaron a hablar y la conversación fue agradable y fluida, hablaron sobre el viaje que iban a realizar y dio la casualidad de que iban a ir a la misma Universidad a estudiar. Al fin del viaje Javier, entre risas, agradeció a Laura la conversación, ya que le había hecho olvidar el miedo que tenia por el vuelo. Fue un viaje muy entretenido y agradable. 

-Javier ¿Qué tal ha ido el vuelo? ¿Y esta chica tan guapa quién es?
- Es Laura, la he conocido en el avión y hemos congeniado muy bien, ¿puede venir con nosotros? no tiene casa, está sola y da la casualidad que también irá a estudiar a la misma Universidad que nosotros.
- Claro ningún problema. Soy Pablo el primo de Javier, encantado. ¿Vamos para casa?
- ¡Igualmente, gracias! Sí, vamos, que estoy algo cansada del viaje.

Al cabo de un año, al acabar todos la carrera, Laura incluida, quisimos celebrarlo a lo grande y decidimos ir a visitar Barcelona todos juntos para tener una experiencia inolvidable en un sitio encantador.

Una vez en Barcelona, después de haber visitado todos los monumentos y sitios emblemáticos de la ciudad, como la Sagrada Familia, el Parque Güell...  de los cuales nos quedamos bastante asombrados, ya que en México es todo distinto, decidimos hacer algo diferente, una travesía en barco por el litoral de Cataluña, un viaje recomendado por muchos de los folletos que llevábamos.

Al no tener ningún permiso para conducir barcos y todo tipo de vehículos acuáticos tuvimos que ir acompañados de un capitán de velero. El capitán se llamaba Mariano, un hombre de unos 40 años, muy amable, extrovertido y a la vez muy serio y responsable de su trabajo. Además de hacernos de capitán, al conocerse bastante bien la zona de la Costa, hizo un poco de guía turístico y nos explicaba detalladamente varias zonas por las que pasábamos a lo largo de la travesía.  Como el viaje era largo y, por lo tanto, íbamos a permanecer cierto tiempo juntos, Mariano  nos empezó a explicar que él no era catalán, sino que nació y creció en Cordoba y que, a los veinte años, para mejorar sus condiciones de vida, decidió ir a vivir a Barcelona. Él nos explicaba que le costó mucho tomar esa decisión, que allí era todo distinto, pero que finalmente estaba orgulloso de lo que había hecho, que era feliz aquí y que ahora no se iría por nada del mundo.

Llegaba la hora de comer,  las barrigas nos rugían de hambre y entramos en un restaurante. Mientras comíamos una rica paella en un restaurante muy popular de Calella, muy alterado, exclamé: -Escuchad chicos, ¿Qué os parece la idea de permanecer juntos mucho tiempo, más cerca y unidos?
Y Laura con una expresión dubitativa en la cara me respondió: - ¿A qué te refieres con eso, Javier?
Y me alarmé y dije: -¡A vivir todos juntos! 
Tanto Pablo como Laura y Mariano se quedaron sorprendidos por la propuesta que planteé pero todos estuvieron de acuerdo y así lo decidimos.

Al llegar a Barcelona rápidamente nos ocupamos de encontrar algún piso donde poder vivir, Laura, tu abuela, y yo empezamos una relación y más tarde nos casamos. Mariano y Pablo convivían con nosotros en la casa y así fue durante veinte años, hasta que Pablo volvió a México y Mariano decidió vivir solo,  para dejarnos más tranquilos.
Con este recuerdo tan grande, permaneceré durante el resto de mi vida, Raúl.

-¿Y eso es todo, "iaio"?
-Sí, y de esta manera conocí a tu abuela y me quedé a vivir aquí. Por ese hecho, desde ese día soy emigrante y el hombre más feliz del mundo.
-¡Qué bonito abuelo! Ojalá yo pueda vivir algo así. Con toda esta historia seguro que sacaré muy buena nota en el trabajo, ¡gracias! ¡Y buenas noches!
-Buenas noches, descansa.


Helena Cortés-Clara Garcia-Anna Gomez-Sandra Sánchez

Pau Homs, Marina Ros, Pol Montagut y Pau Gonzalez E3A

Un 9N internacional.

José María es un hombre alto, con un cuerpo estilizado y con una mentalidad muy clara.  Tiene los ojos azules. Había vuelto de Luisiana con el único propósito de mostrar su desacuerdo con el proceso catalán por la independencia. Si es bien también estaba en desacuerdo con el panorama político español, pues se puede decir que no era un amante de la política. No obstante, era consciente de la importancia del asunto,  que era suficiente para traerlo de nuevo a su ciudad de origen, Barcelona.
A Joaquín Ros, le importaba el futuro político de Cataluña, sobre todo porque tenía familia allí. Si es bien, quería un futuro mejor para sus parientes, no quería distanciarse de ellos. Joaquín es un hombre con el pelo negro, alto con  ojos marrones. Tiene 51 años. Así pues, cogió un avión desde Cartagena a Barcelona, para coger el coche que lo llevaría hasta el punto de participación. 
Rhys mide aproximadamente 1’90 metros, es muy delgado, y tiene la piel clara y el pelo castaño oscuro tirando hacia negro. Es un chico muy inteligente, ya que se ha sacado dos carreras, y le ha sido muy fácil encontrar trabajo. Él no tenía claro la hipotética independencia de Cataluña, ya que solo llevaba dos años viviendo en el país, después de vivir toda su vida en Inglaterra. Al llevar el tiempo suficiente para ser voluntario, decidió que era la manera más sensata de ayudar con el proceso.

Seydou es bajito y alegre. No era un día cualquiera para él. Era el 9 de Noviembre y razón de sobra para manifestar su nacionalidad recientemente catalana. Provenía del Camerún, de la parte pobre, siempre decía él, aunque todo el Camerún lo fuera. Salió a la calle, a su colegio más cercano para depositar su voto. Él tenía claro que la independencia era la solución.

Y los cuatro, con cuatro ideologías diferentes, se encontraron por casualidad en el mismo punto de participación.

Aquel era un día especial para ellos y para todos los que los rodeaban. Independientemente de lo que fuesen a votar toda esa gente, estaban felices. Estaban haciendo historia. Y es por eso que más de uno llevaba su cámara para registrar el momento. Y era tanta la euforia de algunos votantes e incluso de algunos voluntarios, que alguno de nuestros personajes se emocionó.

Pero aquella gente que estaba votando, solo iba a representar una minoría de entre la población catalana. ¿Y qué pasaba con el resto de población? Aquella mayoría se puede dividir en tres grupos: aquellos a los cuales no les importaba, sea por ignorancia o por indiferencia; aquellos que no apoyan al consulta y los que no solo no apoyan la consulta sino que quieren acabar con ella. Aquel último grupo podía resultar peligroso. Y por mala suerte, se iban a topar con un grupo de gente como esa.

Fue justo cuando Seydou, el que iba en cabeza de entre los cuatro, se disponía a acercar su documento nacional de identidad a Rhys, quien custodiaba la mesa electoral, que entraron. Eran tres jóvenes, de unos veinte años que se acercaban a la mesa apartando la gente de la cola. Eran personas con un físico imponente, así que nadie mostraba demasiado explícitamente su desacuerdo con ese grupo de radicales.

Y es por eso, que en su camino hacia la urna se impuso Seydou, que no llevaba un buen rato a la cola para que unos fachas vinieran a tumbar a la urna.

-¿Cómo os atrevéis a impedir que el pueblo manifieste su opinión?- Dijo Seydou, causando mofas entre el grupo de radicales.

-¡Aparta trozo de escoria! No queremos liarnos a puñetazos.- Dijo uno de los radicales, aparentemente el líder, ya que llevaba un bandera española con el escudo constitucional como a capa, dando una imagen de Superman-villano decadente.

-No te metas un demócrata más.-Añadió Joaquín, involucrándose en la pelea- Te estas metiendo con dos millones de catalanes.

Entonces los radicales hicieron un intento de empujón para marcar terreno, el cual alertó a José María y a Rhys, Que sin estar demasiado de acuerdo con ninguna de las causas pero se añadieron para calmar la situación. Fue en entonces cuando la cosa parecía ponerse más tensa.

-Apartad por vuestro bien.- Advirtió uno de los radicales al ver que empezaban a perder el control sobre la situación. Al ver la negativa de nuestros cuatro protagonistas, decidieron embestir contra ellos. Y lo hicieron.

Fue entonces, cuando detrás de los radicales, aparecieron una pareja de policías, alertados de la situación por una mujer, que quiso ayudar a la causa anónimamente. Aquellos se acercaron alarmados hacia los radicales, los cuales, al verlos, se entregaron sin ofrecer demasiada resistencia. Los radicales fueron retenidos en la calle, mientras esperaban el coche de la guardia urbana, que llegaría pocos minutos después.

Mientras tanto, nuestros protagonistas pudieron expresar sus opiniones tan adversas sin ningún otro impedimento. Seydou votó sí sí, para activar la economía de su restaurante; Joaquín votó si no  para no alejarse demasiado de su familia; José María se decantó por el no, por su poca confianza en Cataluña; y Rhys, al final se decantó por el sí sí por presión popular.

No volvieron a saber sobre esos radicales, lo cual a más de uno le picó la curiosidad, pero no dejó de resultar una buena noticia. Todo quedó en una anectoda para contar a la familia, cuando volvieran a visitarla.




Pau Homs, Marina Ros, Pol Montagut y Pau Gonzalez.